VIDEO | Falta que mencione a los ovnis: Boric dice que la democracia está en inminente peligro por las fuerzas militares

El jefe de Estado Gabriel Boric se despachó con una advertencia que, de tan repetitiva, ya suena a disco rayado: según él, la democracia estaría al borde del colapso, amenazada no solo por la ultraderecha –su enemigo favorito–, sino también por las fuerzas de seguridad que, en su cabeza, parecen estar conspirando en cada esquina para instaurar una dictadura de manual.
Todo esto lo soltó en la cumbre “Democracia siempre”, organizada en el Palacio de La Moneda, donde se rodeó de sus amigos ideológicos: Lula da Silva (Brasil), Pedro Sánchez (España), Gustavo Petro (Colombia) y Yamandú Orsi (Uruguay).
Con el tono de quien ve fantasmas donde solo hay sombras, Boric aseguró que las amenazas a la democracia no son solo los tanques en la calle –como en los oscuros años de las dictaduras latinoamericanas–, sino algo mucho más “sutil”.
Según el mandatario, la desinformación, el extremismo, el odio, la corrupción, la concentración del poder y la desigualdad son los verdaderos villanos que acechan.
Claro, porque en su Chile ideal, estos problemas parecen ser exclusivos de sus adversarios, nunca de su propio gobierno, que lleva años tambaleándose entre promesas incumplidas y una gestión que no termina de cuajar.
En su afán por pintar un panorama apocalíptico, Boric no dudó en meter a las fuerzas de seguridad en el saco de los sospechosos, insinuando que podrían estar maquinando un golpe de Estado.
Una acusación que, además de irresponsable, parece más un intento desesperado por desviar la atención de los problemas reales que agobian a los ciudadanos: inflación, inseguridad y un Gobierno que no encuentra el rumbo.
¿Será que el mandatario, en su paranoia, ve en cada uniforme un Pinochet en potencia? Mientras tanto, la cumbre sirvió de escenario para que Boric anunciara, con bombos y platillos, la creación de una alianza internacional progresista que ya cuenta con el respaldo de países como Australia, Canadá, Dinamarca, México, Honduras, Reino Unido y Sudáfrica.
“Está naciendo algo grande”, dijo, con el entusiasmo de quien cree que un club de líderes afines puede cambiar el mundo. Según él, este grupo de países con “visiones que se complementan” defenderá la democracia frente a los “ataques” que, al parecer, solo él ve con tanta claridad.