VIDEO | Kast nombra a Judith Marín en la cartera de Género y enciende alertas por su historial anti derechos
La designación de Judith Marín como futura ministra de la Mujer y la Equidad de Género se instaló de inmediato como una señal política del rumbo que busca imprimir el próximo gobierno de José Antonio Kast.
Lejos de tratarse de un ajuste administrativo, el nombramiento abrió un foco de conflicto con el movimiento de mujeres y disidencias, que cuestiona su trayectoria y posiciones públicas.
Marín, secretaria general del Partido Social Cristiano, mantiene un vínculo estrecho con sectores evangélicos y ha expresado en reiteradas ocasiones una postura crítica frente a la institucionalidad que ahora encabezará.
En entrevistas y declaraciones públicas, ha planteado la posibilidad de evaluar, fusionar o incluso eliminar el Ministerio de la Mujer, en línea con la postura histórica de Kast sobre esta cartera.
Su recorrido político refuerza las alertas. En julio de 2017, durante la votación de la ley de aborto en tres causales en el Senado, Marín participó en una protesta desde las tribunas portando un cartel con la consigna “Vuélvete a Cristo” y gritando “¡Vuélvanse a Cristo!”, intervención que terminó con el desalojo de manifestantes por parte de Carabineros.
Con 30 años, es profesora de Castellano y Filosofía titulada en la Universidad de Santiago y fue concejala de San Ramón entre 2021 y 2024. Antes de integrarse al Partido Social Cristiano militó en Renovación Nacional y se desempeñó como asesora del diputado Eduardo Durán, hijo del obispo evangélico Eduardo Durán Castro, expulsado en 2019 de la Primera Iglesia Metodista Pentecostal tras denuncias por malversación de fondos y lavado de activos.
Durante su etapa universitaria formó parte de las “Águilas de Jesús”, movimiento evangélico con proyección política que luego dio origen al Partido Social Cristiano, colectividad que se define como la “nueva derecha” y promueve bases jurídicas y culturales cristianas para el país.
Marín ha defendido públicamente una agenda valórica centrada en la oposición al aborto, la noción de familia heterosexual y el rol preferente de las iglesias en la educación.
En televisión afirmó: “Soy una mujer de fe. Soy cristiana y no me avergüenzo del evangelio”, señalando además que Chile vive una “crisis espiritual, social, moral y política”.
Organismos feministas y de derechos humanos han advertido que el principal riesgo del nombramiento es el debilitamiento silencioso del ministerio, con menor prioridad política, presupuesto e incidencia.
El nuevo gobierno asumirá apenas días después del 8 de marzo, fecha clave para el movimiento feminista, en un escenario marcado por una fuerte tensión entre la futura ministra y la institucionalidad que deberá conducir.







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