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Crisis hídrica en el centro sur de Chile

Sistemas del Maule y Longaví operan con 60% de déficit hídrico y advierten temporada “definitivamente jugada”

Las Juntas de Vigilancia llaman al uso responsable del agua y piden al nuevo Gobierno priorizar embalses y obras estratégicas ante una sequía extrema.

La Región del Maule enfrenta una de las temporadas hídricas más complejas de los últimos años, con un déficit del 60% en los sistemas del río Maule y del río Longaví, según advirtieron las organizaciones de usuarios de agua.

La falta de precipitaciones durante el invierno y, especialmente, la ausencia total de reservas de nieve en la cordillera al llegar diciembre marcaron un punto crítico para la disponibilidad de agua en la actual temporada de riego.

La Junta de Vigilancia del Río Maule (JVRM) informó que la cuenca registra la tercera temporada más seca de los últimos 26 años. En paralelo, la Junta de Vigilancia del Río Longaví (JVRL) confirmó que opera bajo condiciones extremadamente restrictivas.

Juan Esteban Rojas, presidente de la Federación de Juntas de Vigilancia del Maule, sostuvo que “esta temporada ya está definitivamente jugada” y llamó a los usuarios a hacer un uso responsable de los escasos recursos disponibles, además de planificar con cautela los cultivos.

Temporada adelantada y tasas históricamente bajas

Desde la JVRL explicaron que, ante la falta de nieve, desde la última semana de enero se estableció una tasa de distribución de 0,7 litros por segundo por acción, una de las más bajas en la historia del embalse.

“Normalmente alcanzamos esta tasa en marzo, pero este año se adelantó más de un mes”, señaló el presidente del directorio, Máximo Correa, quien advirtió que la agricultura en la zona está sufriendo con fuerza el impacto de la sequía.

El gerente técnico de la JVRL, Lisandro Farías, agregó que las proyecciones hídricas para 2025 no se cumplieron ni en la cuenca del Longaví ni en la del Maule, debido a cambios en las precipitaciones y la acumulación nival. “Enfrentamos una condición de sequía extrema durante los meses restantes de la temporada”, afirmó.

Por su parte, el gerente de la JVRM, Dagoberto Bettancourt, indicó que el escenario había sido anticipado desde septiembre de 2025, lo que permitió implementar un ahorro primaveral y una estrategia conservadora de distribución. Durante enero se distribuyeron 350 hectómetros cúbicos, de los cuales un 45% fue posible gracias a la regulación.

Llamado al nuevo Gobierno

Las organizaciones hicieron un llamado a las autoridades entrantes para priorizar obras hidráulicas estratégicas, como nuevos embalses y proyectos de modernización de canales, en un contexto de cambio climático y creciente variabilidad hídrica.

Rojas enfatizó la necesidad de acelerar instrumentos de tecnificación, mejorar la coordinación entre la Dirección General de Aguas (DGA) y la Dirección de Obras Hidráulicas (DOH), y establecer alianzas público-privadas que permitan reducir pérdidas por filtraciones en la red de canales.

“Hoy esas pérdidas son inaceptables considerando el escenario de déficit que atravesamos”, advirtió.

El panorama deja una señal clara para el sector agrícola del Maule: la planificación hídrica ya no es una opción, sino una condición básica para la sostenibilidad productiva en los próximos años.

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