Kast desarma la regularización de migrantes y avanza con expulsiones masivas, controles laborales y un polémico blindaje
El gobierno de José Antonio Kast decidió frenar la regularización de 182.000 migrantes que había impulsado la administración de Gabriel Boric, dando un giro brusco hacia una política migratoria más restrictiva y punitiva.
La medida, confirmada por el Servicio Nacional de Migraciones, desactiva un decreto ya preparado que buscaba formalizar la situación de quienes ingresaron de manera irregular.
La nueva línea oficial instala el control y la expulsión como ejes centrales. Desde el organismo, dirigido por Frank Sauerbaum, se argumentó que unas 6000 personas del universo contemplado habrían cometido delitos, una justificación que generaliza y termina afectando a la gran mayoría que no presenta antecedentes.
El Ejecutivo también anunció un aumento de fiscalizaciones laborales en sectores como construcción y gastronomía, donde se concentra mano de obra migrante.
Aunque se insiste en que no será una persecución, el mensaje apunta a endurecer las condiciones de permanencia y trabajo, instalando un clima de presión constante sobre la población extranjera.
En paralelo, Kast impulsa el denominado “Plan Escudo Fronterizo”, que incluye zanjas, barreras físicas, cámaras, drones y mayor despliegue militar en el norte del país.
La iniciativa contempla una zanja de tres metros de ancho y profundidad por 30 kilómetros en zonas críticas, además de duplicar la presencia de fuerzas armadas en regiones como Arica y Parinacota, Tarapacá y Antofagasta.
El plan se complementa con proyectos de ley que buscan criminalizar tanto el ingreso irregular como a quienes lo faciliten. Inspirado en modelos de seguridad extrema, este enfoque profundiza una mirada que vincula migración con delincuencia sin matices, tensionando el debate sobre derechos humanos y evidenciando un giro hacia políticas abiertamente excluyentes.







Sigue todas las noticias de NOVA Chile en Google News











