Información General
Medioambiente y política pública

El proyecto de conservación que busca sobrevivir al cambio de Gobierno en Chile

El futuro Parque Nacional Cabo Froward, impulsado por científicos y la Fundación Rewilding Chile, busca proteger más de 120.000 hectáreas de biodiversidad única y patrimonio ancestral en Magallanes, en medio de la incertidumbre política.

En el extremo sur de Chile, donde el continente americano se quiebra frente al océano y los bosques subantárticos resisten condiciones extremas, avanza un ambicioso proyecto de conservación que enfrenta hoy uno de sus mayores desafíos: asegurar su continuidad más allá de los cambios de gobierno. Se trata del futuro Parque Nacional Cabo Froward, una iniciativa que busca proteger más de 120.000 hectáreas de ecosistemas prístinos y territorios de alto valor cultural en la Región de Magallanes.

El proyecto es liderado por científicos, organizaciones ambientales y la Fundación Rewilding Chile, heredera del legado conservacionista de Douglas Tompkins, en coordinación con el Estado chileno. Su objetivo es consolidar una gran área protegida en la Península de Brunswick, a unos 60 kilómetros al sur de Punta Arenas, en un territorio considerado clave para la conservación de la biodiversidad y la mitigación del cambio climático.

Cabo Froward alberga bosques subantárticos, extensas turberas —uno de los mayores sumideros naturales de carbono del planeta— y especies emblemáticas en peligro de extinción, como el huemul, el canquén colorado y el ciprés de las Guaitecas, la conífera más austral del mundo. Además, el área tiene un profundo valor histórico y cultural, al ser parte del territorio ancestral del pueblo kawésqar.

Hasta ahora, la Fundación Rewilding Chile ha donado al Estado más de 90.000 hectáreas de terrenos privados y ha adquirido nuevas superficies para completar la superficie proyectada del parque, que podría superar las 150.000 hectáreas si se suman tierras fiscales. Sin embargo, pese a los avances, el parque aún no ha sido decretado oficialmente, lo que mantiene su futuro en un estado de indefinición administrativa.

La principal preocupación de los impulsores del proyecto es que un eventual cambio de prioridades políticas retrase o debilite su concreción. La creación de un parque nacional requiere procesos legales complejos, consultas a comunidades indígenas y la elaboración de planes de manejo, etapas que pueden verse afectadas por transiciones gubernamentales o cambios en la agenda ambiental.

Desde el mundo científico y conservacionista advierten que la demora no solo pone en riesgo la protección del territorio, sino también una oportunidad estratégica para Chile en materia de liderazgo ambiental. Cabo Froward es considerado uno de los últimos grandes paisajes intactos del sur del planeta y su protección permanente tendría un impacto global frente a la crisis climática.

Mientras continúan las gestiones, el proyecto avanza en estudios ecológicos, monitoreo de fauna y trabajo con comunidades locales, con la esperanza de que el futuro parque logre consolidarse como una política de Estado y no dependa del color político del gobierno de turno. En palabras de sus impulsores, la conservación de Cabo Froward no es solo una decisión ambiental, sino una apuesta por el legado natural y cultural que Chile dejará a las próximas generaciones.

Lectores: 577

Envíanos tu comentario