La generación marcada por la dictadura de Pinochet, ahora es golpeada por el triunfo de Kast
La contundente victoria de José Antonio Kast en las elecciones del 14 de diciembre generó un profundo impacto en la generación que fue víctima de la dictadura de Augusto Pinochet (1973-1990). El dirigente republicano se convirtió en el segundo presidente chileno de derecha desde el retorno de la democracia en 1990, pero a diferencia de Sebastián Piñera —referente de la derecha tradicional y opositor al régimen militar— es el primero en respaldar abiertamente a la dictadura.
Kast asumirá la presidencia el 11 de marzo de 2026, en reemplazo de Gabriel Boric, tras imponerse con el 58 porciento de los votos frente a la candidata del oficialismo de izquierda, la comunista Jeannette Jara. En su trayectoria política, el nuevo mandatario ha dejado claras sus posiciones sobre el pasado reciente del país: en el plebiscito de 1988 votó a favor de la continuidad de Pinochet y, en 2017, visitó en la cárcel a exagentes condenados por violaciones a los derechos humanos. En esa ocasión sostuvo que, “más allá de las condenas, militares y civiles merecen justicia”, y cuestionó que “en muchos casos prima la venganza por sobre la justicia”.
Durante la campaña presidencial de 2025, en contraste con postulaciones anteriores, Kast evitó referirse públicamente a la dictadura. Sin embargo, el tema reapareció en los debates. Consultado antes de la segunda vuelta sobre la posibilidad de indultar a condenados por crímenes de lesa humanidad —entre ellos Miguel Krassnoff— a cambio de información sobre detenidos desaparecidos, eludió una respuesta directa y mencionó la existencia de un proyecto en el Congreso “por un tema humanitario”. “Yo no creo en lo que podría denominarse la delación compensada; yo creo en la justicia”, afirmó, al tiempo que planteó la necesidad de un trato respetuoso hacia personas con enfermedades terminales.
En la recta final de la campaña, Kast volvió sobre el asunto y sostuvo que existen casos de personas condenadas por violaciones a los derechos humanos cuyo rol habría sido menor durante el golpe militar. “Me parece que ahí uno debiera revisarlo”, señaló, en referencia a conscriptos que, según su relato, cumplían funciones administrativas y recibieron penas de varios años de prisión.
La posibilidad de eventuales indultos es uno de los principales motivos de preocupación entre las víctimas del régimen militar. Así lo expresó Corina Maureira, quien tras la victoria de Kast manifestó sentir “tristeza, angustia y el corazón apretado”. Su padre, Sergio Maureira, y sus cuatro hermanos fueron asesinados junto a otros diez campesinos en 1973. Sus restos fueron hallados en 1978 en los Hornos de Lonquén, a 37 kilómetros de Santiago, en lo que constituyó el primer hallazgo de detenidos desaparecidos en Chile, mientras la dictadura aún negaba sistemáticamente las violaciones a los derechos humanos.







Sigue todas las noticias de NOVA Chile en Google News











